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Curso

Teatro para un tiempo de emergencia

Seminario avanzado de escritura teatral
Profesor: Simon Stephens ,
Fechas
Del 09/07/2017 al 15/07/2017
Horarios
De 11h a 14h y de 15:50h a 17:30h
Más información

Matrícula cerrada

Descripción del curso

Edward Bond, uno de los dramaturgos más importantes del Reino Unido desde la Segunda Guerra Mundial, sufrió un accidente de coche en una autopista inglesa en los años sesenta. Cuenta que mientras intentaba retomar el control de su vehículo y salvar la vida, se sorprendió por la claridad con la que veía su entorno inmediato. Los detalles, los colores y los sonidos que le rodeaban nunca habían sido tan claros como en ese momento, mientras intentaba impedir que el coche siguiera girando. Al fin controló el coche y fue capaz de escribir las obras más importantes de su época. El autor relata esta anécdota porque le descubrió un nuevo estado de conciencia que llamó «tiempo de la emergencia», un estado que los dramaturgos deberían utilizar para escribir. A su modo de ver, el tiempo de la emergencia es el estado natural para la escritura, la actuación y el teatro. Cuando creamos nuestras obras debemos observar el mundo con esta misma claridad. Este es el único estado en el que el teatro puede existir y las historias que contamos deben situarse en él. Debemos crear la psicosis de la emergencia en nuestras obras para que el público pueda experimentarla en el teatro en lugar de sufrirla en sus vidas.

En inglés, la palabra emergencia me fascina. Su significado es sorprendente. Aunque normalmente se asocia a catástrofes o urgencias, realmente no quiere decir nada de todo eso, sino que sugiere un estado en el que algo empieza a aparecer, algo comienza a emerger.

Nuestros servicios de emergencias, nuestros cuerpos de policía, bomberos y paramédicos tienen la responsabilidad de responder ante cosas que están empezando a emerger. Un incendio emerge de un edificio, un ataque al corazón emerge de un ser humano, un crimen emerge de la calle. En este sentido, el trabajo del dramaturgo es reaccionar y traducir para la escena la aparición de nuevos estados.

Creo que nuestra cultura habita en un tiempo de emergencia. En todo el mundo están empezando a emerger crisis de diferente índole: en Estados Unidos ha emergido un nuevo presidente, más movido por la histeria y el narcisismo que por la experiencia, y se ha rodeado de ideólogos de extrema derecha; por toda Europa emerge la política más polarizada de las últimas décadas y el concepto de democracia se está reevaluando de forma minuciosa en el continente que la inventó; el terrorismo y la tiranía emergen en África y Oriente Medio y convierten naciones enteras en lugares inhabitables y obligan a sus habitantes a emigrar; más que nunca, el poder mundial parece que yace a merced de los presidentes ruso y chino o se somete ante el yugo de los directivos de las corporaciones multinacionales y de los bancos internacionales, culpables a su vez de la crisis económica mundial de 2008 y que están contribuyendo directamente a una inestabilidad ecológica sin parangón.

Los principios de la Ilustración parecen ponerse en duda. Los hechos se vuelven irrelevantes. Ya no confiamos en la experiencia. Aparentemente las pruebas ya no son necesarias. Es por ello por lo que me fascina pensar en la manera cómo el dramaturgo debe arrojar luz a un mundo parejo.
¿Deberíamos ser tenaces en nuestra rebeldía contra la nueva extrema derecha o escépticos ante la reacción exagerada de la izquierda? ¿Deberíamos reaccionar rápidamente como el presidente estadounidense e intentar arrebatar el poder a los de su calaña o valorar la importancia de la lentitud y el pensamiento, buscando historias en las placas tectónicas de nuestra cultura en lugar de buscarlas en Buzzfeed? ¿Es necesario insistir en la urgencia de las pruebas y los hechos o deberíamos intentar crear nuestros propios esfuerzos narrativos profundos de los que parece haberse apropiado la extrema derecha? ¿Deberíamos celebrar con desafío las ciudades y los ideales de la democracia liberal, actualmente menospreciados como preocupación de la «élite metropolitana», o reconocer que el liberalismo y la democracia son irreconciliables y en lugar de quejarnos intentar discernir el porqué de tanta desafección y superfluidad posindustrializada?

En medio de todo este caos, ¿cómo podemos trabajar y aspirar a encontrar la claridad de visión que Edward Bond experimentó durante su accidente de coche? ¿Acaso los dramaturgos son los únicos que prosperan en tiempos de crisis? ¿Serán las emergencias lo que nos da de comer? ¿Podemos hacer un teatro cargado con la urgencia y la emergencia en lo que parece un Tiempo de la Emergencia mundial?

Simon Stephens

Los dramaturgos participantes en esta edición son Emanuele Aldrovandi (Italia), Florencia Caballero (Uruguay), Emilie Génaédig (Francia), Asta Honkamaa (Finlandia), Thomas Köck (Alemania), Albert Pijuan (Cataluña), María Prado (España), Somalia Seaton (Reino Unido)  Yann Verburgh (Francia) y Hank Willenbrink (Estados Unidos). Todos ellos han sido recomendados por teatros y centros internacionales y escribirán una obra breve a partir del tema propuesto. Estos textos (traducidos al catalán cuando sea necesario) se presentarán a lo largo de l’Obrador d’estiu en forma de lectura dramatizada por parte de la Compañía Residente de l’Obrador d’estiu. Las lecturas estarán abiertas al público.

El Obrador d’estiu de la Sala Beckett forma parte del GREC 2017 Festival de Barcelona.

Simon Stephens

Es uno de los dramaturgos ingleses más premiados y estrenados de este principio de siglo. Hasta la fecha ha escrito las siguientes piezas teatrales: Bring Me Sunshine (1997), Bluebird (1998), Herons (2001), Port (2002), One Minute (2003), Christmas (2004), Country Music (2004), On the Shore of the Wide World (2005), Motortown (2006), Pornography (2007), Harper Regan (2007), Sea Wall (2008), Canopy of Stars (2008), Punk Rock (2009), Marine Parade (2010), A Thousand Stars Explode in the Sky (escrita con David Eldridge y Robert Halman, 2010), T5 (2010), The Trial of Ubu (2010), Wastwater (2011), Three Kingdoms (2011), A Doll’s House (2012), The Curious Incident of the Dog in the Night-Time (adaptación de la novela homónima de Mark Haddon, 2012) y Morning (2012). Sus obras se han estrenado en los teatros más importantes de Londres, como el Royal Court Theatre o el National Theatre, y se han representado por Europa, Estados Unidos y Australia.

En 2002 le fue otorgado el Pearson Award a la mejor obra de teatro per Port. On the Shore of the Wide World fue considerada la mejor pieza teatral de 2005 en los Manchester Evening News Awards y en 2006 recibió el Olivier Award a la mejor obra de teatro. En 2007 Motortown fue considerada la mejor obra de teatro internacional por la revista alemana TheaterHeute. Finalmente, en 2008 Pornography fue invitada a tomar parte en el festival TheaterTreffen de Berlín.

Actualmente es director artístico asociado en el Lyric Hammersmith de Londres.

En la Sala Beckett, de este autor se ha podido ver Londres (Paret marina/T5) (2011). Además, desde 2009 se encarga de coordinador el taller internacional del Obrador d’Estiu.

Información importante

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