Espectáculo

Suite

de Carles Batlle
Fechas
Del 17/01/2001 al 18/02/2001

¿Cómo nos explicamos unos a otros nuestras vivencias? ¿Cómo las recordamos y rememoramos nosotros? Pensemos, por ejemplo, en nuestro primer viaje de juventud, cuando, aunque casi adolescentes, afrontábamos por primera vez la aventura de una escapada lejos del entorno familiar, en busca de nuevas emociones, experiencias diferentes e insólitas. ¿Eran realmente estos los auténticos motivos del viaje? ¿Tan «especial» era la luz de aquel atardecer en que nos dimos el primer beso? ¿O es sólo ahora que lo vemos de esta manera? ¿Cómo lo recordamos, después de los años? ¿Quién no ha coloreado el recuerdo de una anécdota concreta del pasado con colores y detalles procedentes de experiencias vividas en otros momentos o, incluso, ni siquiera vividas en la propia piel sino sencillamente imaginadas, escuchadas en boca de otro, leídas en una novela o vistas en una película? ¿Dónde se acaba la verdad del recuerdo y dónde comienza su tergiversación? ¿De qué sirven la imaginación y la fantasía sino es para redescubrir, reinventar o adecuar la realidad a nuestras ilusiones? ¿Por qué nos zambullimos en la ficción y en la literatura si no es para extraer sensaciones, imágenes, estímulos que nos ayuden a explicar y a retener nuestra propia realidad?
Conocemos ejemplos bastante notorios (la literatura está llena) de personajes que han acabado sustituyendo realidad por fantasía. Son los «locos», los «enfermos», los «soñadores», en evidente contraposición a los «sensatos», a los «razonables», a los «conformados» con un mundo y una realidad de apariencia objetiva. ¿Quién de ellos es más valiente? ¿Quién está más cerca de la verdad y quién se acerca más a lo que entendemos por felicidad? Quedará siempre por ver si esta confusión, a menudo casi ineludible, entre realidad y fantasía es un obstáculo, un impedimento, un engaño, un disfraz ingenua o, al contrario, es un estímulo, una herramienta, un motor eficaz para la auténtica modificación de la realidad y para la autorealización. En Suite, Carles Batlle nos plantea una reflexión sobre las diferencias entre los sueños y los espejismos.
Como buen «drama» que es, en Suite los cuatro personajes protagonistas viven y actúan cargados de «buenas intenciones», conscientes de sus propias contradicciones y a la vez víctimas únicamente de ellas. Sus insatisfacciones son causa y consecuencia a la vez de su particular relación con la realidad, de su manera de verla, de entenderla y de intentar modificarla; sin respuestas absolutas, con conflictos complejos que los obligan a actuar, a hablar o a callar desde múltiples dimensiones. Esta relatividad, que nos sorprenderá, que nos hará dudar sobre el qué y el cómo de cada situación, los acerca a nosotros y nos permite comprender su drama y participar activamente.
Familia, hogar, vida doméstica, comodidad, seguridad, rutina, estabilidad, confort, jardín … O soledad, viaje, tránsito permanente, trenes, hoteles, incomodidades, incertidumbres, sorpresas, inestabilidad, paisajes desconocidos … La relación profunda y comprometida con la realidad , ¿dónde es? ¿Qué refleja el espejo?Toni Casares

Autoría: Carles Batlle
Dirección: Toni Casares

Intérpretes: Cristina Genebat, Fèlix Pons, Carme Sansa y Lluís Soler

Escenografía: Max Glaenzel y Estel Cristià
Iluminación: Ignasi Camprodon
Vestuario: Marta Rafa
Espacio sonoro: Àlex Polls
Diseño gráfico: Enric Jardí
Ayudante de dirección: Marta Aliguer

Una producción de la Sala Beckett