La Sala Beckett y el Club Editor celebran con una fiesta el 50 aniversario de la muerte de Franco

viernes 21 noviembre 2025

Fracaso Renal Agudo, una propuesta escénica de Eduard Olesti que combina literatura, teatro y performance en una conmemoración singular

El miércoles, 19 de noviembre, la Sala Beckett acogió Fracaso Renal Agudo, un espectáculo ideado y dirigido por Eduard Olesti que, con todas las entradas agotadas, convirtió la Sala de baix en un espacio de memoria crítica, humor carnavalesco y celebración compartida.

La propuesta, que se estrenó en función única, conmemoró los cincuenta años de la muerte de Franco y reivindicó el poder del teatro para invocar los fantasmas incómodos de la historia. Organizado conjuntamente por el Club Editor y la Sala Beckett, el show festivo osciló entre la solemnidad y el ridículo, entre la prosa y la performance y entre la memoria y la sátira.

Los poetas Enric Lizano y Oriol Sauleda fueron los protagonistas en escena, acompañados por la artista Jéssica Pulla, que rompió un corazón de caramelo gigante justamente después de que un coro griego, integrado por artistas de diferentes disciplinas, leyera el informe médico que certificó la muerte de Franco.

Al final del espectáculo, la Marxing Band del Taller de Músics (Mila González, Guillem Gómez, Alba Ramírez, Eva Garín, Gerard Pinar y Pol Mecinas) condujo a todo el público hacia El Menjador de la Beckett, donde se bailó, cantó y brindó para celebrar, cincuenta años después, la muerte del dictador.

Fracaso Renal Agudo

La dramaturgia de Olesti en este espectáculo tiene como punta de partida los textos de Mercè Rodoreda, Joan Sales y Blai Bonet, tres escritores del sello Club Editor que escribieron, a pesar de la represión, algunas de las obras más contundentes de la literatura catalana del siglo XX.

Las palabras extraídas de Quanta, qunta guerra…, El vent de la nit y El mar condujeron el dispositivo escénico que Helena Calafell, escenógrafa y diseñadora de vestuario, había creado junto con Adrià Girona, responsable de sonido y Sílvia Valls, encargada de la iluminación.

Fracaso Renal Agudo reivindicó la capacidad del teatro para hacer presente aquello ausente: la figura de Franco, los silencios que impuso y la celebración que entonces no se pudo exteriorizar.